El Yabazón corre
por las llanuras serpentiníticas al sur de la bahía de Gibara, deslizándose
entre colinas bajas y cerros calizos locales. En la perpendicular, atraviesa
todo el occidente del municipio Rafael Freyre.
A
todo su largo se pueden observar bosques de galerías sobre las riveras,
mientras que su corriente transporta gran cantidad de sedimentos terrígenos que
las aguas depositan en la región costera de su cuenca.
Llegan
al Yabazón varios arroyos, algunos con régimen permanente, y finalmente el
Yabazón, cargado de agua, desemboca en el río Gibara a solo tres kilómetros de
la desembocadura, en la bahía homónima.
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En
Yabazón Abajo, pequeño asentamiento cercano al Cerro de igual nombre, muchas
personas se dedican por cuenta propia a colar la tierra para con suerte, después
de arduos días de trabajo, conseguir algunos gramos de oro.
Para
ello excavan agujeros en el suelo, en las orillas de los ríos o en el lecho del
rio cuando la temporada seca lo deja sin agua. Para hacerlo utilizan picos y
barretas con las que extraen la tierra que luego lavan en el rio, usando un
recipiente ancho y de poca profundidad que permite que el agua arrastre la
tierra, que es más liviana y soluble, dejando un polvo brillante mezclado con
pequeñas piedras y tierra remanente y pequeñísimos granos del tamaño de la
cabeza de un alfiler, aunque las más grandes pueden parecer una cabeza de
fósforo o un grano de arroz.
Algunos
de los buscadores de oro trabajaban en empresas o entidades estatales, pero
ahora se dedican enteramente a la minería ilegal, que les resulta más rentable.
Su
trabajo nada más lo hacen en la mañana muy temprano o en la tarde casi al
anochecer, que son los horarios en los que el sol castiga menos. Y el resto de
su día lo ocupan en la crianza de animales de corral, pequeñas estancias
agrícolas y elaboración de yogurt y quesos.
Ubicado
en el tramo Santa Lucía-Holguín, a solo 20 kilómetros al este de la segunda,
esta cordillera es un arco de elevaciones con dirección aproximada
suroeste-noroeste. En su porción meridional (sur) se levanta, imponente, Cerro
Galano, con 486 metros sobre el nivel del mar. Esa es la mayor elevación que
existe entre la Cordillera de Guamuhaya, en Sancti Spiritus y el macizo
Nipe-Cristal-Baracoa.
En
1863 Jacobo de la Pezuela los describía así:
Cerro
Galán o Galanodescuella en la comarca de Bariay donde nacen el Guabajaney, el
Camajen y algunos afluentes del río Jíbaro. Se halla a la izquierda del camino
que pasa por la hacienda y loma de Bijarú y que sigue para Mula. Por el Norte
las tierras de la hacienda de Melones le separan de los cerros de los Ranchos.
Está
poblado de frondosos árboles, aunque su suelo en general sea árido.
La
cordillera está constituida por un grupo de cerros cada vez más unidos hacia la
porción sur, todos en conjunto conforman un gran macizo.
Las
piedras que lo conforman son serpentinitas macizas formadas por rocas que se
fundieron a partir del magma del interior de la tierra hace unos 145 millones
de años.
De
este lugar nacen y parten numerosos arroyos hacia la cuenca del río Gibara, que
son Corojal, Aletón, Cortadera, Salvador Guerra y La Tinaja. Y de allí también
salen otros menores que alimentan la cuenca del río Bariay, más los arroyos
Cupey y Sao Redondo.
Desde
el punto de vista ecológico esta cordillera posee importancia, en ella se
desarrolla uno de los cuabales mejor conservados y más interesantes de Cuba con
70 familias, 180 géneros y 234 especies de plantas, lo que significa que en la
cordillera Cerro Galano habitan ejemplares botánicos pertenecientes al 3,07 %
de las plantas con semillas de la Isla.
Arbustos
espinosos con hojas pequeñas y duras caracterizan la fisonomía de la vegetación
del ecosistema. Entre las especies más significativas del cuabal existente en
las elevaciones descritas sobresalen: la Cuaba (Amyris balsamífera L.) (Los
expertos consideran que el nombre vernáculo de esa especie procede de la lengua
arahuaca, que era la hablada por los aborígenes taínos que encontraron los
conquistadores a su llegada a Cuba), e igual de la misma lengua proviene el
nombre de otra formación vegetal abundante en la cordillera del Cerro Galano:
la Yuraguana (Thrinax argéntea Lood). Asimismo allí habitan diferentes tipos de
cactáceas, entre esas: el cactus Erizo (Melocactus holguinensis) y el cactus
Enano (Escobaria cubensis), ambas son especies endémicas de la provincia.
Yuraguana
Cactus erizo (endémico de Holguín)
El cactus más pequeño del mundo es endémico de Holguín:
Otras
exclusividades o plantas endémicas que habitan en la cordillera fueron
descritas por primera vez por naturalistas locales, así la Palmita
(Coccothrinax garciana), que lleva en su nombre científico el apellido de José
Agustín (Pepito) García Castañeda, y el arbusto perteneciente a la familia de
las Rubiáceas de nombre científico Machaonia urbinoi, dedicada a Jacobo Urbino,
investigador de la flora y la vegetación holguinera quien la colectó por vez
primera en Cerro Galano en 1976.
Desde
sus 486 metros de altura y ubicado en el centro de la geografía holguinera, se
puede apreciar una vista panorámica única: la Ciudad de Holguín al oeste,
Gibara y toda la costa norte hasta Playa Guardalavaca, Santa Lucía (Rafael
Freyre), Banes, Antilla y la bahía de Nipe, al Este Tacajó y Báguanos al Sur.
Es
este un regalo de la naturaleza desconocido por muchos en Holguín.
Distante
a unos 20 km de la Ciudad de Holguín, el Cerro Galano es el punto máximo de las
Alturas de Maniabón, y de todo el territorio que va desde la Cordillera de
Guamuhaya (Escambray), en Sancti Spíritus, hasta el macizo de Nipe, Cristal,
Baracoa, en Holguín y Guantánamo.
Cerro
Galano se encuentra en las inmediaciones de Camayén, Punto Fijo, Municipio
Rafael Freyre.
La
vegetación es seca y espinosa, lo que dificulta caminar fuera de los senderos
establecidos. Al ascender al cerro se encuentra el caminante con muchas rocas
sueltas en una pendiente muy pronunciada que logra ganar altura rápidamente,
como subiendo por una escalera. La sensación es genial y las vistas del Valle
de Santa Rosa y los cerros circundantes es fenomenal.
Se
puede llegar al lugar por dos vías fundamentales, aunque existen muchos caminos secundarios y antiguos caminos
cañeros. El primero entrando por Melones, en la Carretera a Guardalavaca,
municipio Rafael Freyre: Esta vía es pedregosa y afectada por la erosión, en
algunos tramos existen badenes difíciles de vencer por autos ligeros. Durante
el recorrido de unos 9 km se suben varias elevaciones. Existe ruta de ómnibus
desde Santa Lucía hasta Punto Fijo.
Otra
manera de llegar es por Tacajó, municipio Báguano, donde también existen rutas
de ómnibus o camionetas hasta Alcalá y Punto Fijo; durante este trayecto se
puede observar la conductora de agua que une el embalse de Nipe con el de
Gibara, a unos 40 km de distancia entre ellos.
La
cordillera del Cerro Galano es el lugar de nacimiento de varios ríos que
irrigan la cuenca del Rio Gibara: Precisamente el embalse o Presa de Gibara, al
que da nombre, se encuentra a los pies del cerro y luego de pasar por la Presa
Santa Clara, muy cerca de la Silla de Gibara, el rio desemboca en la Bahía de
Gibara.
A
unos 17 km en línea recta se observa el Cerro Yabazón, y es fácil identificarlo
porque fue utilizado como mina para alimentar el molino de piedra, del cual hoy
se conservan algunos restos. En el proceso de extracción de la piedra, el cerro
sufrió grandes tajos en la cima, descubriendo la blanca piedra caliza que
refleja la luz solar, siendo visible también desde la Loma de la Cruz, en la
Ciudad de Holguín.
Muy
cerca del Cerro Yabazón se encuentran los cerros Las Tinajitas, donde está el
Campismo Popular Silla de Gibara y el Cerro Silla de Gibara. Es creencia
popular que el campismo, al llamarse Silla de Gibara, está en la singular
elevación de ese nombre, pero no es así. El campismo está en la elevación del
oeste, llamada Las Tinajitas por unas antiguas construcciones, de las cuales no
quedan restos en la actualidad.
La
cima del Cerro Galano está desprovista de gran vegetación, lo que facilita la
visibilidad de los alrededores y en un día sin nubes, a simple vista, se puede
ver la ciudad de Holguín, sobre todo los edificios 18 plantas, el de 12 plantas
y la Loma de la Cruz.
Elevación
ubicada al este y a continuación de Las Tinajitas, que fue profusamente
descrita por Cristóbal Colón en su diario de navegación durante su primera
visita a Cuba. Si se observa desde el norte, que fue el punto de vista desde el
que la miró el Gran Almirante, se puede ver que es alargada (es el cerro más
grande de la región con dos kilómetros) y con la parte superior arqueada
mientras que los extremos este y oeste son más altos; eso le da un aspecto de
silla de montar a caballo, y de ahí su nombre.
Se
le localiza a 7 kilómetros al sur del poblado de Potrerillo, municipio Rafael
Freyre, y tiene una altitud máxima de 307 metros sobre el nivel medio del mar.
Las laderas y cumbres de la gran mole calcárea están tapizadas por un bosque
verde, mientras que sus dos extremos muestran la blancura y pureza de la
caliza.
Pese
a que en ella existe un carso superficial desarrollado y que se pueden observar
extensos campos de lapiaz o grietas superficiales muy significativas, hasta el
momento no se ha encontrado ninguna caverna, sino pozos estrechos y profundos
dentro del diente de perro, imposibles de explorar por los humanos. Los
espeleólogos consideran posible que esos comuniquen con galerías en
profundidad, pero esa hipótesis no se ha podido comprobar.
Cerca
de la Silla de Gibara se asienta la segunda población en importancia del
municipio Rafael Freyre: Fray Benito